Composición de un hiperdocumento – Lluis Codina*


* Codina, Lluís. 2003. Fragmento de Hiperdocumentos: Composición, Estructura y Evaluación, Capítulo 3, en Manual de Redacción Cibereriodística, Díaz Noci y Salaverría, (coord), Barcelona, Editorial Ariel. Págs.146-148.

Texto fuente - Módulo 1

Podemos decir que un hiperdocumento, es decir, un documento digital navegable, se compone de los siguientes elementos:

- SECCIONES
- ENLACES
- ANCLAJES

Lo cierto es que los tres componentes señalados anteriormente no explican del todo las características de los hiperdocumentos. La razón es que la unión de esos tres elementos (secciones, enlaces, anclajes) en un sistema produce una característica emergente: la navegación. Decimos que es una característica emergente porque no puede reducirse a ninguno de sus componentes, sino que emerge como consecuencia de la unión e interacción de los mismos en un sistema coherente: el hiperdocumento.

La navegación, como es sabido, constituye uno de los aspectos más característicos de los sitios web individuales y de la Web en su conjunto. Podemos definir la navegación (denominada también exploración en algunos contextos) como una forma de acceso a la información que consiste en desplazamientos sucesivos, bien entre secciones de un mismo hiperdocumento (por ejemplo, en un mismo sitio web) o bien entre hiperdocumentos o sitios web distintos.

SECCIONES

Las secciones son las partes que componen un documento digital. La tradición hipertextual suele denominar nodos a estas partes componentes. Otros autores, en particular aquellos que estudian los hipertextos desde el punto de vista de la narrativa, utilizan el término lexias.
Las secciones (o nodos o lexias), por tanto, son las unidades básicas del hiperdocumento, los elementos que se unen para formar una red de cosas interrelacionadas ente ellas. Las secciones, según el tipo de hiperdocumento, pueden corresponder a partes componentes de un documento, tales como capítulos o párrafos, o pueden ser documentos completos.

Para establecer un símil, no muy adecuado como veremos, después, pero que nos puede ayudar por el momento, si un libro analógico es un conjunto de cosas unidas entre sí a las que llamamos capítulos, un hiperdocumento es un conjunto de cosas unidas entre sí a las que llamamos secciones.

La forma y las dimensiones de las secciones son discrecionales, dependen exclusivamente de las características propias de cada hiperdocumento o de la forma en que el autor del hiperdocumento ha considerado conveniente estructurarlo.

En algunos hiperdocumentos, los nodos pueden corresponder a ideas o conceptos, de manera que, por ejemplo, en un diccionarios hipertextual, cada entrada del diccionario puede se un nodo. En algunos casos, cada párrafo es un nodo, mientras que, en otros, el equivalente a capítulos completos de un libro impreso actúan como nodos, lo cual introduce implícitamente la noción de granularidad del hiperdocumento en relación a sus secciones o nodos.

En este sentido, pueden existir hiperdocumentos con un grano muy grueso, en los cuales los nodos se correspondan con documentos completos. Es el caso de la WWW, que configura un universo hipertextual de grano muy grueso, donde los nodos son sedes web completas. En el otro extremo, un ejemplo de hiperdocumento de grano fino sería un hiperdocumento en el cual los nodos correspondieran a párrafos.

Qué cosa sea una sección tiene diversas implicaciones. En primer lugar, si las secciones son de grano muy fino, por ejemplo, si se identifican con párrafos unitarios, su lectura puede resultar frustrante para el lector, puesto que un grano tan fino puede destruir la cohesión semántica entre los nodos: ninguna idea compleja pueden explicarse sin utilizar varios párrafos. Si los nodos se identifican con párrafos, esto supone que el desarrollo de una misma idea se distribuirá entre varios párrafos a los cuales tal vez el lector no acceda de manera secuencial; por tanto, si un texto se trocea en partes muy pequeñas, su comprensión global puede quedar seriamente afectada.

En cambio, si las secciones son muy grandes, puede desaprovecharse algunas de las ventajas más genuinas de los hiperdocumentos, a saber, el establecimiento de relaciones entre sus secciones y la representación de sus contenidos mediante las opciones de navegación.

En segundo lugar, las secciones son la unidad de acción de los hiperdocumentos. Si el usuario recupera, copia, borra, imprime, etc., una sección, estará recuperando, copiando borrando o imprimiendo una cosa muy distinta en cada caso: o bien párrafos o bien capítulos, o bien documentos completos, etc. Finalmente para acabar de complicar la cuestión, nada impide que un mismo hiperdocumento pueda contener secciones de distinto grano, ya que, por definición, qué es o qué no es una sección es, como hemos señalado, una decisión discrecional del autor del hiperdocumento.

Aunque hay una fuerte tentación para identificar secciones con páginas, como revela la terminología habitual en Internet (“páginas web”) y nosotros mismos hemos realizado un símil entre secciones y páginas, en rigor, la comparación resulta inadecuada por varios motivos.

En primer lugar las páginas de un mismo libro son todas de un mismo tamaño físico, en cambio en un mismo hiperdocumento, los nodos pueden ser de muy distinto tamaño comparados entre ellos. Además, un nodo puede contener la cantidad de información equivalente a más de una página impresa, con el agravante de que no se puede indicar nunca a cuántas páginas equivale de forma absoluta, ya que dependerá del cuerpo de letra con que se imprima, del tamaño del papel elegido, etc.

Pero, sobre todo, lo que haría más inadecuada la comparación entre página y nodo si pretendiéramos llevarla muy lejos es lo siguiente: mientras que una página es un objeto físico; un nodo es un objeto lógico. Esto último, por cierto, no impide que el criterio de estructuración de un hiperdocumento en nodos pueda responder a motivaciones físicas, por ejemplo, el autor de un hiperdocumento puede decidir que toda la información que cabe en una pantalla es un nodo. Pero, también puede decidir que responda a motivaciones conceptuales, por ejemplo: cada concepto o idea es un nodo, etc.

Naturalmente, según el caso concreto de hiperdocumento, el nodo también puede corresponder a cualquier unidad propia del mundo de los libros clásicos: párrafos, secciones o capítulos. Por último, un nodo puede corresponder, por lo menos en algunos contextos, a documentos completos. Por ejemplo: una biblioteca de libros digitales puede concebirse como un hiperdocumento donde los nodos son los distintos libros de la biblioteca. Como se ve, la granularidad de los nodos puede ir, por lo menos, desde el nivel del párrafo hasta el nivel del documento completo.

Pese a su diversidad, puede establecerse una tipología sencilla de nodos sobre la abse de dos grandes modelos: el modelo estructurado y el modelo irrestricto. En el primero, cada sección tiene una estructura repetitiva, la misma para cada sección, aunque con un contenido diferente en cada caso. El ejemplo más conocido sería una enciclopedia. Cada artículo es un nodo, y cada artículo puede tener la misma estructura: un campo para el título del artículo, otro por el texto y uno más para la ilustración, por ejemplo.

En el segundo modelo no hay ninguna estructura que se repita necesariamente: cada sección podría ser radicalmente distinta de la anterior. Ambos modelos incluyen la posibilidad de contar con elementos multimedia. Naturalmente, nada impide la existencia de modelos mixtos.

ENLACES

ANCLAJES

Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 11 de Enero de 2009
Editado por María Elena Sánchez a las 09:38 AM | Palabras: [ 1175 ]
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