Titulares y sindicación de contenidos


Texto base - Módulo 4

RSS

Para reconocer que la producción de titulares forma parte de los problemas cruciales que deben abordarse para lograr la eficacia comunicativa de las informaciones digitales -especialmente, cuando los pensamos en relación con las consecuencias que acarrea la sindicación de contenidos-, es preciso recorrer algunas definiciones.

Para empezar, vale acordar de qué hablamos cuando nos referimos –con más o menos naturalidad- a la sindicación de contenidos. Básicamente, se trata de un proceso de distribución de datos a través del cual cierta información llega a un suscriptor cada vez que sus sitios de origen la actualizan. Esto ocurre sin que el usuario deba hacer un rastreo permanente por los sitios web de su interés o por aquellos en los que cree que encontrará la información que está buscando.

Considerando el plano semántico de la expresión, podemos abordarla con más detalle: sindicar significa “ligar varias personas de una misma profesión, o de intereses comunes, para formar un sindicato”. Pero este término también tiene una acepción que –como ocurre con la mayor parte del vocabulario tecnológico- deviene del idioma inglés y evoca a las acciones relacionadas con publicar artículos o fotografías emitidos por una fuente, simultáneamente, en diferentes medios.

Ahora bien, ¿cómo ocurre esta sindicación, automatizada, en Internet? Jorge Franganillo y Marcos Antonio Catalán exponen que este proceso de distribución de contenidos se realiza con los archivos RSS (Rich Site Summary o Really Simple Syndication), que son “un formato de texto, estándar y público, basado en el modelo de metadatos, que se conectan al web automáticamente, buscan informaciones nuevas y, si las hay, notifican de ello al usuario y le presentan una lista de enlaces con los titulares y con retazos breves de las noticias”.

También Alejandro Piscitelli ofrece una explicación simple. “Sin entrar en detalles técnicos, un archivo RSS es una descripción estructural de un sitio web”, afirma en Internet, la imprenta del Siglo XXI. Y agrega: “Puesto que la información está encapsulada en un formato estructurado, al ser captada por un servicio remoto puede ser manipulada”, es decir, entre otras cosas, puede ser objeto de búsquedas inteligentes.

Para situar a esta actividad en un marco más general, la sindicación de contenidos es uno de los pilares de la Web 2.0, este concepto originado en 2004 por O’Reilly Media que remite a una segunda generación de web, basada en comunidades de usuarios que fomentan la colaboración y el intercambio de información, y que se diferencia de la generación web inicial que habilitaba al usuario solamente a descargar datos.

Asumida la revolución de la información que habilitó la web 2.0 a través de la producción por parte de los usuarios de Internet en sus weblogs y wikis, la mirada se vuelve ahora hacia la organización de esa información, en la que también intervienen los usuarios, esta vez, clasificando y asignando jerarquías a la información que producen. Entre esa información etiquetada, los buscadores detectan aquella que un usuario indicó que le interesa, y se la “llevan” a su pantalla, a través de los archivos RSS.

Titulares de noticias, RSS y Web semántica

Ahora bien, ¿por qué hacemos este recorrido para llegar al problema de los titulares periodísticos y la sindicación de contenidos?

Tanto si lo abordamos desde la producción como desde la recepción de la información, la sindicación de contenidos tiene una implicancia notable en el campo periodístico. Constituye una herramienta para la audiencia, que puede acceder a un gran volumen de información de su exclusivo interés, emanado de las fuentes que ella decida; y da a los portales informativos la posibilidad de ofrecerles a sus lectores un servicio más personalizado y ágil: a cada usuario, la información que le interesa, casi en tiempo real.

Y en este proceso de distribución de información, los titulares juegan el papel destacado.

Como parte de lo que en la jerga periodística conocemos como “la cabeza informativa” los titulares cumplen, entre otras, la función de convocar al lector, de seducirlo para que se sumerja en el relato informativo que se le ofrece. En el contexto tecnológico explicado, a los titulares se les suma el rol de captar la atención de los lectores robotizados, es decir, de los buscadores que llevan la información de exclusivo interés al suscriptor, y que tienen una particular forma de lectura de la gran masa informativa que circula por la Red.

Los buscadores no procesan semánticamente los contenidos, aunque puedan reconocer metadatos a través de los que seleccionan y agrupan información. Si bien son capaces de procesar eficientemente los datos, no entienden aquello en lo que están trabajando, no distinguen entre tipologías textuales, no deciden sobre la calidad de los contenidos.

Por supuesto, un batallón de especialistas, liderados por el W3C (Triple W Consortium) que dirige el inventor de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, están trabajando en el desarrollo de la Web Semántica, es decir, en una estructuración del contenido de las páginas web que pueda ser reconocido por agentes de software capaces de tomar decisiones en torno del sentido de los datos.

Mientras tanto, además de pensar en las características de sus audiencias a la hora de construir los titulares, los editores de noticias introducen como variable significativa de su trabajo las particularidades de lectura de los lectores robotizados.

Algunos inconvenientes

En la red circulan cientos de consejos para posicionar en sitio en los primeros puestos de los resultados de los buscadores, generados por quienes ven en estos sistemas automatizados solo ventajas.

Sin embargo, también existen quienes manifiestan sus preocupaciones ya que a la hora de decidir a qué tipo de lector priorizar, también es preciso tomar decisiones sobre el estilo, uno de los elementos claves para otorgar valor diferenciador a los relatos informativos: la creatividad, el ingenio para decir en registros de humor, ironía o doble sentido, recursos que celebra el lector humano, pero que para las máquinas no tienen sentido. En la nota "Los titulares aburridos son escritos para Google", publicada en New York Times, el periodista Steve Lohr afirma que como los motores de búsqueda aparecen como un elemento fundamental a la hora de escribir los titulares, todos los hechos se cuentan con recursos literales, planos, “sin concesión al talento”.

En esa nota se mencionan algunas estrategias que los medios están generando para enfrentar este fenómeno: por ejemplo, tener un titular en la página principal que, al hacer click para leer la nota, cambia. Esta sería una manera de seducir al lector humano del sitio y, a la vez, de presentar información que el buscador robotizado podrá leer y llevar a otros lectores, que esperan el listado de titulares de información de interés en sus computadoras.

Para nutrir teóricamente esta discusión, y para construir claves de elaboración de titulares para cibernoticias, proponemos las siguientes lecturas:

1. Cómo titular en los cibermedios, de Ramón Salaverría.

2. Pirámide invertida y modelos de titulación, de Guillermo Franco.

3. La titulación de las notas, de Francisco Albarellos.

Agregadito:

Web 3.0 from Kate Ray on Vimeo.


Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 29 de Julio de 2008
Editado por Marcela Rosales a las 12:52 PM | Palabras: [ 1156 ]
Archivado en: [ Texto base-Módulo 4 ]
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