El código de los enlaces - María José Cantalapiedra*


* María José Cantalapiedra. Enlazar información

Texto fuente - Módulo 3


Un nuevo modo de expresión
- Un signo muy arbitrario

El lenguaje hipertextual es un lenguaje complejo que combina varios códigos. Uno de ellos, el código de los enlaces, encargado de unir los distintos bloques informativos, es un código en construcción, al que acceden, tanto emisor como receptor, de una forma que podemos calificar de intuitiva [2] . Recordemos que código es todo sistema de signos que, por convención previa, está destinado a representar algo y a transmitir información, y que signo es toda forma de expresión que comporta indisolublemente una forma de contenido. En el caso que nos ocupa, el de los enlaces, el significante es la palabra, conjunto de palabras, imagen, etc., señalados como tales, y el significado el contenido al que nos remite. La relación entre significante y significado se acerca en cierto modo a la que se establece en la onomatopeya, donde se percibe una motivación entre los dos elementos del signo lingüístico, ya que se asienta en lo que Ferdinand de Saussure llamó relaciones asociativas, en virtud de las cuales ";una palabra cualquiera puede evocar todo lo que sea susceptible de estarle asociado de un modo u otro. Un término dado es como el centro de una constelación, el punto donde convergen otros términos coordinados cuya suma es indefinida."

Esa relación asociativa, no convencional, no arbitraria, que mantienen significante y significado en el signo hipertextual, que es el enlace, facilita y dificulta a un tiempo su utilización, en el sentido de que nos permite interpretar un lenguaje nuevo sin tener que aprenderlo, ya que todos relacionamos automáticamente conceptos, pero dado que no todos relacionamos los mismos, ni a la misma velocidad, hay muchas posibilidades de que, lejos de comunicarnos, sólo logremos desconcertar y/o desconcertarnos [3] .

Por ello, el lenguaje periodístico hipertextual, al menos en lo que a los géneros informativos se refiere, debe procurar ser lo más denotativo posible. Es decir, si denotar es "significar una palabra o expresión una realidad en la que coincide toda la comunidad lingüística", el significante/enlace periodístico debe remitir a un contenido que, en la medida de lo posible, prevean todos los posibles destinatarios. El significante/enlace debe funcionar como un buen titular, condensando lo que vamos a encontrar si lo pinchamos, y no abrir expectativas que luego no se cumplan. La selección de ese significante, del contenido al que remite, y la relación asociativa que une ambos son tareas del emisor/periodista, y su eficacia comunicativa no debe depender, en ningún caso, de las capacidades interpretativas del receptor.

El rombo hipertextual

Como decía Saussure: "El signo lingüístico es una entidad psíquica de dos caras, imagen acústica y concepto";. Además del signo lingüístico se encuentre la ";cosa"; significada. Por ello, el primer esquema bipolar se sustituyó en semántica por los llamados triángulos semióticos, que incluyen el nombre (la configuración fonética de la palabra), el sentido (la información que el nombre comunica al receptor) y el referente o ";cosa"; nombrada (el rasgo o acontecimiento extralingüístico sobre el que hablamos). Hay en estos triángulos una relación directa entre el nombre y el sentido, entre el sentido y la cosa, pero no entre el nombre y la cosa. La crítica que se hace a este triángulo es que no da la suficiente importancia al nivel social, es decir, al hecho de que debe haber, por lo menos, dos partícipes en el acto de comunicación: el que usa el signo para transmitir sus ideas y el que lo percibe [4] .

En el asunto que nos ocupa, que es el signo hipertextual, vamos a convertir el triángulo en un rombo (del trapecio ya se ocupó K. Heger) cuyos vértices quedarían como sigue:

• Vértice superior: el nombre o significante, sea éste pictográfico o lingüístico (una palabra, un sintagma, una oración...)

• Vértice izquierdo: los significados (o sentidos) asociados a su significado lineal , esto es, a partir de la información que la palabra, sintagma, oración, imagen -como integrantes del discurso lineal- comunican al receptor, los contenidos susceptibles de ser asociados a esa información.

• Vértice derecho: el referente o cosa nombrada, que en este caso es la lexia o bloque de contenido al que nos remite, y que es otro acontecimiento lingüístico.

• Vértice inferior: el nivel social, es decir, la capacidad del receptor de inferir los posibles significados asociados a un significante que transmite contenidos diferentes y relacionados entre sí.

El espacio interior del rombo sería el contexto, el cual, de la misma forma que nos permite seleccionar la opción correcta cuando nos enfrentamos a un término polisémico, nos limitará las opciones de significados o contenidos asociados al enlace.

Siguiendo nuevamente a Eco (op. cit. Pág. 235):

"La teoría de la producción de signos, al considerar el trabajo efectivo y material que es necesario para producir los significantes , se ve obligada a reconocer que existen diferentes modos de producción y que éstos se deben a un proceso triple: (i) el proceso de MANIPULACION del continuum expresivo; (ii) el proceso de CORRELACION de la expresión formada con un contenido; (iii) el proceso de CONEXIÓN entre esos signos y fenómenos, cosas o estados del mundo reales".

En este caso la conexión se establece entre el signo hipertextual y fenómenos, cosas o estados del mundo virtuales. De la misma forma que se forman nuevas palabras, o que se aprenden palabras de un lenguaje extranjero, conforme los enlaces se van sometiendo a ese triple proceso los aprendemos, tanto en nuestro papel de emisores como de receptores. La competencia lingüística hipertextual que alcancen unos y otros será, como siempre, fundamental en el desarrollo y resultado de este proceso comunicativo en el que los enlaces son ilimitados.

Monosemia, polisemia y sinonimia hipertextuales

El lenguaje hipertextual se rige por las reglas combinatorias de los elementos semánticos, como ocurre con las figuras de pensamiento (metáfora, metonimia, ironía), y funciona de una manera muy similar: los dientes son asociados/sustituidos a/por las perlas y los soldados a/por las espadas. Las posibilidades combinatorias en el eje sintagmático son limitadas, pero las posibilidades de asociación son ilimitadas, con la liberadora complicación añadida, en el caso del hipertexto, de que no hay eje sintagmático que cierre, y de que en ese eje de significados susceptibles de ser vinculados que es el paradigmático la continuidad semántica merced a la cual se producen las asociaciones y relaciones es expansiva, incluso, desmadrada.

Monosemia hipertextual

La monosemia se produce cuando a un significante le corresponde un solo significado y viceversa. En estos casos, la eficacia comunicativa es total, pero apenas se cumple más que en los lenguajes científicos. Siguiendo esta definición, la monosemia hipertextual tiene lugar cuando a un enlace le corresponde un solo contenido y viceversa. Es una figura que se ajusta a las reglas de oro del periodismo: concisión, claridad y brevedad, y, por lo tanto, la recomendamos encarecidamente. Esta informativa y tranquilizadora relación entre significante y significado hipertextual alcanza básicamente dos niveles de compenetración.

1. Aquellos casos en los que al significante, el enlace, se le asocia un único significado, lexia.
Jose Antonio del Moral, en su boletín @Euskadi. (Boletín informativo sobre Internet en Euskadi-Euskadi eta Interneteko informazio buletina) utiliza siempre estos enlaces que podríamos llamar cerrados, en el sentido de que el receptor tiene la certeza del contenido asociado:El Gobierno Vasco (http://www.euskadi.net) se está• planteando eliminar la subvención que realizan algunas entidades financieras por la compra de ordenadores dentro del programa Konekta Zaitez (http://www.konektazaitez.net). Según ha podido saber @Euskadi, existe un cierto malestar en la Administración por el escaso apoyo de algunos bancos y la Caja Vital (http://www.cajavital.es), por lo que se estudia dar por concluidos todos o algunos de estos convenios. Como quiera que coloca junto al elemento escogido como enlace la dirección, en estos enlaces, utilizando el rombo hipertextual, podemos prescindir del vértice que representa los posibles contenidos asociados, del vértice que representa la competencia hipertextual del receptor y del contexto. En esta categoría entraría también la mayoría de los enlaces interactivos.

2. Aquellos en los que la monosemia no es completamente cerrada:
• Porque el número de posibles contenidos asociados es muy pequeño y/o prevemos a donde nos remite, pero no exactamente. Si del Moral hubiera utilizado como enlace Gobierno Vasco sin recoger a su lado la dirección no tendríamos la certeza de que nos remite a su página principal. Dejándonos guiar por el contexto, podríamos pensar que nos lleva a algún contenido de esa página donde se hablara del tema, por ejemplo. La monosemia, sin embargo, quedaría cerrada por la competencia hipertextual del receptor que, como suscriptor del boletín, conoce los hábitos hipertextuales del emisor. Este tipo de monosemia se da mucho en los enlaces localizadores (aquellos que enlazan la persona, institución, empresa, sentencia, estudio, etc. señalados como enlace con su web en Internet. En el caso de las personas, pueden enlazar, además, o si no tiene sitio en la Red, con perfiles, entrevistas, biografías, etc. que se le hayan hecho), en los que, como comentamos en el párrafo anterior, no sabemos si nos remite a la página principal o a un bloque de contenido concreto.Ocurre también cuando el enlace es el nombre o fotografía de una persona. Sabemos que se asocia a información sobre la misma, pero si no conocemos el estilo hipertextual del emisor, no prevemos si se trata de un curriculum, un perfil, una entrevista, una información relacionada, etc.

• Porque sabemos a donde nos remite pero no el contenido específico. Esto ocurre sobre todo con los enlaces troceadores (aquellos que se utilizan para fragmentar las informaciones buscando distintos niveles de lectura: uno, rápido y superficial, a través de un titular y, normalmente, un lead de sumario; otro, más reposado y profundo, accediendo al texto íntegro de la información), es decir, sabemos que si pinchamos el titular escogido como enlace accederemos al cuerpo de la información, pero no la longitud y tratamiento dada a la misma, si en ella encontraremos más enlaces, etc.

Polisemia hipertextual

La polisemia se produce cuando hay un significante con varios significados, es decir, cuando una misma palabra tiene dos o más significados. Siguiendo esta definición, nos encontramos con que la polisemia forma parte de la naturaleza del hipertexto. No en vano reservábamos uno de los vértices de ese rombo que nos hemos inventado para tener presente que cada significante hipertextual es susceptible de ser asociado a una infinidad de contenidos (insistimos en la idea de que la continuidad semántica que recorre la asociaciones de significados se desmadra). Por poner un ejemplo, en una reseña sobre la película La guerra de las galaxias. La amenaza fantasma , en la que se permitían enlaces a contenidos ajenos, alumnos de Periodismo de la Universidad del País Vasco asociaron al enlace amenaza fantasma a partidos políticos, páginas personales de profesores de la Facultad, leyes y reglamentos de todo tipo y condición, artículos sobre todo tipo de drogas, artículos sobre anorexia y otros trastornos alimenticios, artículos sobre alzheimer y miles de enfermedades más, revistas femeninas que animaban al matrimonio y daban instrucciones sobre el ajuar, programas de televisión, la lista es interminable.

Sinonimia hipertextual

La sinonimia se produce cuando dos o más palabras tienen el mismo significado, o lo que es lo mismo, cuando a diferentes significantes les corresponde el mismo significado. La sinonimia, siguiendo el recorrido inverso al epígrafe anterior, también forma parte de la naturaleza del hipertexto, porque cada uno de los contenidos que relatábamos estaban asociados al enlace/significante amenaza fantasma , son susceptibles de vincularse (volviendo a recorrer esa continuidad semántica desmadrada) a otros muchos (infinitos) enlaces.

Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 25 de Julio de 2008
Editado por María Elena Sánchez a las 02:26 PM | Palabras: [ 1906 ]
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