Acerca de la actualidad del problema de la agresividad del ser humano

El filósofo italiano Paolo Virno estuvo de visita en Rosario el pasado sábado 7 de octubre, con motivo de la presentación de su nuevo libro: "Ambivalencia de la multitud: entre la innovación y la negatividad”, que se realizó en la Facultad de Psicología de la UNR. Durante el encuentro organizado por la Cátedra experimental sobre producción de subjetividad Virno, quien ha sido militante desde los agitados años setenta italianos y que actualmente se desempeña como profesor de Filosofía del Lenguaje en la Universidad de Cosenza (Calabria, Italia), se centró en el problema del "Mal", de la negatividad del ser humano, pero no a través de conceptos teológico morales sino que propuso otros más “neutros”, provenientes de la Antropología y la Filosofía.
Para comenzar con el desarrollo teórico, hizo referencia a las palabras de Carl Schmitt, un filósofo de la política y del derecho:
A continuación, aclaró que este autor considera que el hombre es peligroso para sí mismo y también para sus semejantes y que, por el contrario, los que critican radicalmente al Estado y consecuentemente a Schmit, opinan que el ser humano es bueno y está por naturaleza volcado al recíproco reconocimiento de sus pares.
Sin embargo, Virno explicó que no solamente un pensador de derecha como Schmit opina de este modo, sino que Freud, al que calificó de “gran iluminista”, sostenía una postura similar en varios de sus textos. Seguidamente leyó uno de ellos:
Según el autor de “Cuando el verbo se hace carne. Lenguaje y naturaleza humana”, la riesgosa agresividad del animal humano, el llamado Mal, no implica en absoluto la formación y el mantenimiento del Estado y de la soberanía. Por el contrario, él piensa que: “El radicalismo hostil al Estado y al modo de producción capitalista lejos de presuponer la innata mansedumbre de nuestra especie puede encontrar su auténtica base, su auténtico fundamento en el pleno reconocimiento del carácter peligroso, indefinido, potencial peligroso del animal humano, del animal que tiene lenguaje”. Reconociendo la verdadera agresividad del animal humano, es como, según su opinión, la crítica al monopolio de la decisión política, al Estado deviene mucho más fuerte. “Contra Schmitt se puede y se debe decir: sí, sin duda nuestra especie no es bondadosa, nuestra especie es agresiva, se trata de una agresividad polimorfa, imprevisible, pero de esto no se deduce la necesidad de la soberanía, del monopolio de la decisión política, sino por el contrario, se puede deducir una república post estatal, no más estatal”, dijo al respecto Virno.
¿Cómo se puede explicar la agresividad humana bajo un perfil antropológico y filosófico materialista, no más teológico? ¿En qué consiste el “Mal”? Estas fueron las preguntas disparadoras que llevaron al conferencista a proponer algunos conceptos neutros para entender la agresividad del animal humano. Uno de ellos es el de ambiente, contexto vital donde hay un acuerdo, una proporción entre estímulos efectivos del ambiente y tareas operativas. “En el caso del animal humano no hay un ambiente, no hay esta relación entre estímulos del contexto vital y tareas operativas. Por esta causa se puede decir que, el animal humano está cargado de una fuerte incertidumbre, una incertidumbre básica: No saber lo que tiene que hacer”, puntualizó el filósofo y agregó: “Por esto se puede decir que el animal humano es un animal inestable o potencial”. El hombre, falto de ambiente, cuenta con frágiles mecanismos inhibitorios que hacen que el mundo se le presente siempre parcialmente imprevisible e indeterminado, estos rasgos son el fundamento de la agresividad.

Como es costumbre en sus estudios, el filósofo hizo referencia a categorías lingüísticas a partir de las cuales también puede pensarse el problema de la agresividad humana. “Se podría describir el llamado Mal también por el medio de conceptos lingüísticos, el hombre es un animal que tiene lenguaje y, su naturaleza, es en gran medida el lenguaje verbal, una forma de pensamiento verbal”, aseguró y agregó: “¿Cuál es la relación entre el lenguaje verbal y la agresividad? Me limito a dos estructuras lingüísticas que creo muestran el origen de la agresividad; la negación, la capacidad de decir no, y la categoría de posibilidad, la capacidad de decir es posible que…”
La falta de un ambiente se manifiesta en la negación lingüística y en la categoría de la posibilidad, ambas estructuras exhiben en sí mismas la incertidumbre biológica de nuestra especie. Decir “es posible que…” es la manifestación de una capacidad innovadora, pero a su vez, puede manifestar la agresividad de un ser sin ambiente que no posee instintos especializados. Se puede expresar a través de ella, tanto la voluntad de fundar nuevas instituciones sociales pos estatales, como decir que es posible la tortura, la dictadura, etc.
Virno explicó al respecto:
Siguiendo con su desarrollo teórico, el intelectual militante, hizo hincapié en la importancia del pensamiento negativo. Así, reconociendo que la Negatividad ha sido despreciada por tratarse de una categoría de la dialéctica de Hegel, que hoy en día es un autor despreciado, explicó que de lo que se trata es de elaborar un pensamiento del negativo no dialéctico. Para lo cual, propuso tres categorías filosóficas que encuentra útiles para desarrollar un entendimiento no dialéctico pero negativo: ambivalencia, oscilación, siniestro.
Para definir la oscilación tomó como ejemplo el recíproco reconocimiento entre semejantes y dijo que: “Está marcado por un incesante movimiento pendular, el movimiento pendular es la oscilación que va de parcial éxito de reconocimiento a fracaso incipiente”. Finalmente, acerca del concepto freudiano de lo siniestro, explicó que según Freud: “Espantoso es solamente lo que ha sido familiar, no el nuevo temible; espantoso no es nunca lo inusitado, lo nuevo absoluto sino solamente aquello con lo que tenemos la máxima intimidad”.
De este modo, Virno concluyó su propuesta de interpretación del llamado “Mal”, a partir de categorías antropológicas, filosóficas, materialistas, para pasar a preguntarse: “La agresividad concierne a nuestra especie desde siempre, es un invariante biológico en cuanto tal, ¿Por qué hoy si es que existe desde siempre toma una importancia decisiva?”. Acerca de la respuesta a esta pregunta dijo:
Se da un cruce entre un elemento invariante, la agresividad de nuestra especie, y una contingencia histórica social, la crisis del Estado central moderno, la cualidad potencial de nuevas instituciones. “La soberanía estatal tiene su nacimiento por muchas razones sobre todo vinculadas a desarrollo capitalista, pero también, para contener la agresividad de las relaciones sociales, o al menos, esta ha sido una razón fuerte de su legitimidad”, opinó Virno y agregó acerca del monopolio de la decisión política, que ha devenido desde hace mucho tiempo una gran peligrosidad, una amenaza.
Según el filósofo italiano la pregunta clave actual es: “¿Cómo contener la agresividad del animal humano, del animal lingüístico, fuera y contra la tradición de la soberanía?”. Acerca de la figura contemporánea de la multitud, explicó que es un concepto que viene a contraponerse al de pueblo e implica, la suma de diferencias, la pluralidad como capacidad potencial de construir instituciones pos estatales. La pregunta que concierne precisamente a esta multitud es: ¿Cómo gobernar fuera del modelo de la soberanía, cómo transformar la agresividad en capacidad innovadora? Según explicó hacia el final de la charla, el contenido de su libro “Ambivalencia de la multitud: Entre la innovación y la negatividad”, es un intento de dar respuesta a esta pregunta.
Editado por Paula Bertolino a las 10:08 AM | Palabras: [ 1229 ]
Archivado en: [ Libros ]
Enlace permanente | Comentarios (0)







